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Ser Escogido: Respondiendo Correctamente al Llamado de Dios

Jose Miguel MinayaJose Miguel Minaya
25 de mayo de 2026
Ser Escogido: Respondiendo Correctamente al Llamado de Dios

Descubre el poderoso mensaje “Ser Escogido” predicado por el pastor Jose Miguel Minaya en la Comunidad Cristiana de Guadalajara. Una enseñanza sobre el llamado de Dios, el amor, la misericordia y la importancia de responder con obediencia para cumplir el propósito divino.

En la prédica del domingo, el pastor José Miguel Minaya compartió un poderoso mensaje titulado “Ser Escogido”, centrado en la diferencia entre ser simplemente llamado por Dios y llegar verdaderamente a ser escogido por Él. A través de diversos pasajes bíblicos y ejemplos prácticos, la iglesia fue confrontada a examinar su respuesta al llamado divino y su nivel de entrega al propósito de Dios.

Desde el inicio del mensaje, el pastor recordó que Dios llama a todos. No importa el pasado, la condición económica, el nivel académico, la nacionalidad o las heridas emocionales; Dios sigue llamando personas para acercarlas a Él. Muchos han sido llamados desde situaciones difíciles: pobreza, rechazo, maltrato, soledad, fracaso o pecado. El simple hecho de estar en la casa de Dios es evidencia de que el Señor ha extendido un llamado personal a cada vida.

Sin embargo, el centro de la enseñanza estuvo en una verdad muy importante: no basta con ser llamado; hay que responder correctamente para ser escogido. El pastor explicó que muchas personas se conforman únicamente con haber sido llamadas, pero la Biblia enseña que “muchos son llamados y pocos escogidos”. Esto significa que el llamado es universal, pero la escogencia está relacionada con la respuesta, la obediencia y la disposición del corazón.

Basándose en Epístola a los Colosenses 3:12, el pastor enseñó que los escogidos de Dios deben reflejar ciertas características espirituales: compasión, humildad, paciencia, bondad, comprensión y amor. Sobre todo, enfatizó la importancia del amor como el vínculo perfecto que une todas las cosas. El creyente que desea ser útil para Dios debe aprender a soportar, perdonar y amar incluso en medio de las imperfecciones humanas.

Uno de los puntos más impactantes del mensaje fue la explicación sobre el amor y la misericordia de Dios. El pastor recordó que Jesús entregó su vida en la cruz no porque el ser humano lo mereciera, sino únicamente por amor. Leyendo Libro de Jeremías 31:3 —“Con amor eterno te he amado”— enseñó que la misericordia de Dios ha sostenido cada día de nuestra vida. La salud, la familia, el trabajo, la provisión y las oportunidades que tenemos son resultado de la gracia y paciencia divina.

También confrontó a la iglesia sobre la dificultad que muchas veces existe para perdonar y servir. Explicó que cuando una persona no comprende verdaderamente la misericordia de Dios, le cuesta amar a otros y servir con alegría. En cambio, quien entiende cuánto ha sido perdonado desarrolla un corazón agradecido y dispuesto.

Para ilustrar el amor de Dios, utilizó el ejemplo de una madre con su hijo. Así como una madre soporta dolor, sacrificio, cansancio y desvelo por amor a su criatura, Dios ha mostrado paciencia y cuidado constante hacia nosotros. Él nos limpia, nos restaura, nos alimenta espiritualmente y nos sostiene aun cuando fallamos repetidamente.

El pastor enseñó que cuando alguien comprende profundamente el amor de Dios, servir deja de ser una carga. Entonces ya no pesa levantarse temprano para orar, congregarse, ensayar, participar en un ministerio o colaborar en la obra del Señor. Servir se convierte en una respuesta natural de amor y gratitud hacia Dios.

La segunda parte de la prédica se enfocó en la actitud necesaria para ser escogido, utilizando como ejemplo la historia de Eliseo en Primer Libro de los Reyes 19:19-21. Cuando el profeta Elías llamó a Eliseo, este respondió inmediatamente: dejó sus bueyes, quemó los instrumentos de trabajo y rompió completamente con su antigua vida para seguir el propósito de Dios.

El pastor conectó esta enseñanza con el mensaje de la semana anterior, “Quemándolo todo”, explicando que muchas personas todavía permanecen atadas al pasado, a malas costumbres, pensamientos antiguos, excusas, argumentos o temores que les impiden avanzar espiritualmente. Ser escogido requiere una decisión radical de dejar atrás aquello que limita nuestra obediencia a Dios.

También habló sobre la obediencia financiera y cómo muchos creyentes pierden bendiciones por vivir dominados por argumentos y temor. Explicó que la obediencia a Dios no puede depender de sentirse preparado, porque muchas veces Dios pide actuar en fe antes de que existan garantías humanas.

Finalmente, la iglesia fue animada a responder al llamado de Dios con entrega total. El mensaje dejó claro que Dios sigue buscando hombres y mujeres útiles para Su obra, personas dispuestas a amar, obedecer, servir y romper con aquello que las aleja del propósito divino.

La conclusión de la prédica fue contundente: todos hemos sido llamados, pero ser escogidos depende de nuestra respuesta al amor y al propósito de Dios.