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No mires atrás: avanza y llegarás al próximo nivel

Yaritza ContreraYaritza Contrera
19 de julio de 2026
predica domingo 19-07-2026 comunidad cristiana de guadalajara

Reflexión sobre la prédica de Yaritza Contreras en la Comunidad Cristiana de Guadalajara: dejar el pasado atrás, confiar en Dios y avanzar hacia el próximo nivel que Él tiene para tu vida.

El pasado domingo 19 de julio, nuestra hermana Yaritza Contreras compartió en la Comunidad Cristiana de Guadalajara una palabra tan sencilla como profunda: no mires atrás, avanza y llegarás al próximo nivel. Con el corazón abierto y desde su propia experiencia, nos recordó que aquello que Dios comienza en nosotros no es para dejarnos a mitad de camino, sino para llevarnos más lejos de lo que imaginamos.

Una palabra nacida de Génesis 19

El fundamento de la predicación estuvo en Génesis 19, en los versículos 15 al 17 y en el 26, donde los ángeles apremian a Lot para que salga de Sodoma y Gomorra antes de la destrucción, con una instrucción clara: escapar sin mirar atrás. Sabemos cómo termina el relato: la mujer de Lot mira hacia atrás y queda convertida en estatua de sal.

Yaritza nos invitó primero a entrar en contexto. En el capítulo anterior, Génesis 18, Abraham intercede ante Dios por aquella tierra. Aunque no se encontraron ni cincuenta ni diez justos, el Señor puso sus ojos sobre Lot, sobrino de Abraham, y sobre su familia. Ese detalle encierra una enseñanza poderosa: cuando intercedemos por otros, no solo somos libres nosotros, también estamos liberando a quienes amamos. La oración de Abraham alcanzó a Lot, y esa misma verdad sigue vigente para cada uno de nosotros cuando nos conectamos en oración por nuestras familias, nuestros pueblos y nuestra comunidad.

¿Qué significa quedar como estatua de sal?

Lo que más impactó del mensaje fue la reflexión sobre la palabra estatua. El enfoque no está tanto en la sal como en lo que una estatua representa. Una estatua no se mueve. No siente. No tiene esencia. Puede llover, tronar o relampaguear, y la estatua permanece igual, sin avanzar, sin percibir lo que ocurre a su alrededor.

La mujer de Lot obedeció con su cuerpo, pero su mente miró atrás. Y al hacerlo quedó anclada para siempre al pasado: no vio crecer a sus hijas, no acompañó a su familia hacia el lugar nuevo que Dios preparaba, no disfrutó de la bendición que estaba a un solo paso. Mirar atrás fue quedarse detenida en lo que ya no era.

Cuántas veces conocemos a alguien —una amiga, una compañera, un familiar— que repite una y otra vez, como un radio encendido: "cuando yo estaba en mi país tenía tanta libertad". Con el tiempo, esa persona anclada al pasado termina diciendo: "me regreso". No pudo con el cambio, con la transformación, con el avance que Dios había puesto delante, porque su corazón nunca soltó lo que dejó atrás.

El camino del pueblo que Dios ha movido

Esta palabra tocó de manera especial a nuestra comunidad, formada en gran parte por personas que el Señor ha traído de otras tierras. Como Lot, muchos hemos dejado casas, negocios, terrenos y familiares. Muchos hemos llegado apenas con una maleta de mano, de casa en casa, de lugar en lugar, hasta escuchar al Señor decir: "Es aquí. Aquí te he plantado, aquí te he sembrado, aquí vas a dar fruto."

Yaritza lo compartió desde su propia historia: de Cuba a Tenerife, y de Tenerife a Guadalajara. Recordó las noches preguntando cómo hacerlo, la distancia de su padre y su familia, las conversaciones que iban y venían. Y también recordó las temporadas de vivir apretados, unidos en una misma habitación, ahorrando para el próximo mes, dejando incluso de comer para enviar una remesa a los suyos. En medio de todo eso, el Señor dice: "Descansa, porque he puesto este proceso para que entiendas que solo conmigo llegarás al próximo nivel."

El proceso no es castigo, es preparación

Uno de los puntos más liberadores de la prédica fue este: cuando Dios quiere moverte de un lugar, el proceso viene para que tú decidas avanzar. A veces se cierra un empleo, a veces escasea la economía, a veces llega el cansancio o la incertidumbre. No es que el Señor te ponga a sufrir; es que el Señor respeta tu libre albedrío y usa esos avisos para que disciernas que ha llegado el momento de moverte.

Y detrás del proceso viene lo mejor: el avance. La salvación es una colaboración. Dios da el primer paso, te toma de la mano como los ángeles tomaron a Lot, y te dice "sal"; pero también espera tu respuesta, tu obediencia, tu decisión de no negarte a salir. La palabra del Señor no está solo en el pasado. Él no dijo "yo estuve contigo", sino "yo estoy contigo. Avanza y llegarás al próximo nivel."

Declara libertad y avanza

El enemigo, imitador por excelencia, busca un cuerpo para actuar y muchas veces ese cuerpo somos nosotros mismos cuando cedemos al desánimo. Por eso, aprendimos a declarar por dentro: espíritu de retraso, espíritu de estancamiento, has sido localizado; en el nombre poderoso de Jesús, suelta mi casa, mi familia, mi economía, mi comunidad.

Como cierre, la palabra nos llevó a Proverbios 3:5-6: "Fíate del Señor de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas." No importa la cantidad de palabras ni el tamaño del mensaje, sino lo que el Señor habla primero a nuestro corazón: te mueves, avanzas, caminas y llegarás.

Hoy, si algo te retiene en el pasado, este es el momento de soltarlo. No eres una estatua. Tienes vida, tienes esencia y tienes un Dios que va delante de ti. No mires atrás, porque perderás la bendición que Él tiene para ti justo ahora. Avanza, camina y llegarás. Yo sé que tú llegarás, en el nombre poderoso de Jesús.

Comunidad Cristiana de Guadalajara — Prédica del domingo 19 de julio de 2026, por Yaritza Contreras.